Tema 8. Rosa Blanca
 

 

Rosa Blanca

 


 

El periodo del III Reich, tuvo entre sus particularidades, el carecer de manifestaciones opositoras de importancia. La escasa oposición, de hecho, se agrupaba en círculos conspirativos y clandestinos, con la participación de aristócratas, disidentes nazis, políticos prominentes y militares disconformes, siempre exiguos y alejados de la protesta pública.

La única excepción a la regla la constituyó el grupo universitario disidente denominado "La Rosa Blanca" liderado por los hermanos Sophie y Hans Scholl.

"La Rosa Blanca" operó entre los años 1942 y 1943 periodo bastante crucial en el declive del 3er Reich; la campaña en el este se revelaba como un fracaso y la derrota alemana era cosa de tiempo.

A finales de 1941 un grupo de estudiantes de la Universidad de Múnich, probablemente influido por las homilías del cardenal von Galen también conocido como el león de Münster, deciden que es hora de actuar contra un régimen que empezó oprimiendo a la propia Alemania y ha terminado extendiendo el terror por casi toda Europa, su oposición será fundamentalmente de carácter religioso y humanitario, y como estudiantes que son usaran una única pero poderosa arma: la palabra.

Desde el verano de 1942 hasta principios de 1943 harán circular 6 de las que serán conocidas como las hojas de la Rosa Blanca.

Las 4 primeras se difundirán entre junio y julio de 1942, y su autoría será compartida por Hans Scholl y en menor medida por Alexander Schmorell.

Como ejemplo de las cuatro primeras hojas la segunda dice lo siguiente:

“Con el nacionalsocialismo no se puede debatir intelectualmente, porque es antiintelectual. Es erróneo hablar de la ideología nacionalsocialista, pues si esta existiera, habría que intentar demostrarla o combatirla con medios intelectuales. Pero la realidad nos muestra una imagen distinta: ya desde el primer germen, ese movimiento se construía sobre el fraude, ya desde entonces presentaba descomposición en su interior y sólo se podía salvar mediante la mentira continua. El mismo Hitler, en una edición temprana de su libro (un libro escrito en el peor alemán que jamás he leído; y sin embargo ha sido elevado al carácter de Biblia por el pueblo de los escritores y pensadores): "Es increíble cómo hay que engañar a un pueblo para gobernarlo". Si, en sus comienzos, este cáncer del pueblo alemán no se hizo notar demasiado, sólo fue porque aún había suficientes fuerzas capaces de contenerlo. Sin embargo, conforme fue creciendo y llegó al final al poder mediante una corrupción vil, se desató el cáncer y afectó al cuerpo; la mayoría de los antiguos enemigos se ocultó, la inteligencia alemana se escondió bajo tierra para ahogarse paulatinamente, oculta a la luz del día.

 

 

Ahora lo importante es encontrase mutuamente, informar uno a uno y no cejar hasta que el último se haya convencido de la necesidad de luchar contra ese sistema. Si, así, se extiende una oleada de protesta por el país, si está en el ambiente, si muchos colaboran, entonces será posible deshacerse de este sistema, con un último y potente esfuerzo. Un final espantoso es mejor que un espanto sin fin.

No nos es dado emitir un juicio sobre el sentido de nuestra historia. Sin embargo, si queremos que esta catástrofe sirva para el bien, sólo podrá serlo de este modo: siendo purificados por el sufrimiento, anhelando la luz en la noche más profunda, alzándose para ayudar por fin a quitarnos este yugo que está subyugando al mundo.

En esta hoja no queremos hablar de la cuestión judía; no deseamos escribir ninguna defensa. No, sólo como ejemplo queremos incluir el hecho de que desde la conquista de Polonia han sido asesinados bestialmente trescientos mil judíos en ese país. En esto comprobamos el horrible crimen contra la dignidad de la persona humana, que no tiene parangón en la historia de la Humanidad. También los judíos son seres humanos, se piense como se piense sobre la cuestión la judía, y esto se ha hecho contra seres humanos.

Quizá alguien diga que los judíos se merecían es destino; esa afirmación sería una arrogancia inaudita; pero suponiendo que alguien lo dijera, ¿qué opinaría sobre el hecho de que toda la juventud noble polaca hubiese sido aniquilada (¡Dios quiera que todavía no lo haya sido!)? ¿De qué modo, preguntaran, se ha hecho? ¡Todos los descendientes masculinos de familias nobles, de entre 15 y 20 años, han sido deportados a campos de concentración en Alemania, para hacer trabajos forzados, y todas las chicas de la misma edad a Noruega, a burdeles de las SS! ¿Para qué mencionamos esto, si ya lo conocen ustedes, y si no estos, sí otros crímenes de la misma gravedad perpetrados por esos horribles infrahombres? Porque se trata de una cuestión que nos afecta profundamente a todos. ¿Por qué se comporta tan apáticamente el pueblo alemán frente a todos esos crímenes horrendos e inhumanos? Prácticamente nadie reflexiona sobre esto. Se acepta como un hecho y se olvida. De nuevo, el pueblo alemán duerme un sueño estúpido y sordo, y anima y da ocasión a los criminales fascistas a seguir actuando... y lo sigue haciendo. ¿Será esto un signo de que los alemanes se han embrutecido en sus sentimientos humanos más primitivos, de que en ellos no se despierta ningún sentimiento frente a tales hechos, que han caído en un sueño letal, del que ya no hay despertar, nunca más? Así parece y lo será ciertamente si el alemán no despierta por fin de esa indiferencia; si no protesta allí donde pueda contra esa camarilla de criminales, si no tiene compasión con esos cientos de miles de víctimas. Y ha de sentir no sólo compasión, sino mucho más: complicidad, pues con su apático comportamiento da a esos personajes turbios la posibilidad de actuar, soporta ese gobierno que ha cargado sobre sí una culpa infinita; ¡él mismo es culpable de que pudieran cometerse esos crímenes!

Cada uno desea liberarse de esa complicidad, cada uno lo hace y vuelve a dormir con la conciencia más tranquila del mundo. Pero no puede absolverse, ¡cada uno es culpable, culpable, culpable!

Sin embargo aún no es demasiado tarde para desembarazarse de este gobierno, el más abominable, para no cargar aún más culpa sobre sí mismo. Ahora, después de que en los últimos años se nos han abierto completamente los ojos, ahora que sabemos con quienes tratamos, ahora ha llegado el momento de aniquilar esa banda. Hasta el estallido de la guerra, la gran mayoría del pueblo alemán estaba cegada; los nacionalsocialistas no mostraron su verdadera figura; pero ahora, que se les ha reconocido, el deber único y más alto, el deber sagrado de todo alemán ha de ser aniquilar a esas bestias.

*****

Cuando el gobierno no se inmiscuye, el pueblo es diligente.

Cuando el gobierno es activo, el pueblo es indolente.

La desgracia reposa en la dicha, y la dicha reposa en la desgracia.

¿A dónde llevará esto?

El final no se aprecia.

La rectitud degenera en extravagancia y la bondad en monstruosidad.

El pueblo queda confundido.

Mucho tiempo hace que el hombre se engaña por esto.

Así, el sabio es recto pero no tajante, anguloso pero no hiriente, firme pero no insolente,

claro pero no deslumbra.

Lao-Tse.

*****

Quien intenta dominar el reino y configurarlo de acuerdo con su arbitrariedad; le veo no conseguir su objetivo; eso es todo.

El reino es un organismo vivo; ¡en verdad, no puede ser hecho! Quien quiere hacerlo lo echa a perder; quien quiere adueñarse de él lo pierde.

Por tanto: De los seres, algunos van por delante, otros les siguen, algunos respiran caliente, otros frío; unos son fuertes, otros débiles; algunos consiguen la plenitud, otros sucumben.

El alto hombre abandona la exageración, abandona la soberbia, abandona el abuso.

Lao-Tse

*****

Le rogamos haga de este escrito el mayor número de copias y las difunda.”

El primero de los cuatro panfletos de la Rosa Blanca antes del 27 de Junio y hasta el 12 de Julio aparecen también en Múnich las tres restantes y los cuatro fueron publicados antes del desembarco aliado en Marruecos y Argelia del 8 de noviembre de 1942.

La serie de la Resistencia dio comienzo en 1943. De los dos realizados por los hermanos Scholl y compañía, el primero ("Una llamada a todos los alemanes") fue  escrito antes de consumarse la derrota de Stalingrado (31-1-1943), y el segundo("¡

Camaradas Combatientes en la Resistencia!"), llegó después de la derrota de

Stalingrado, como mucho un día o dos antes de que Hans y Sophie fuesen arrestados

por la Gestapo el 18 de febrero de 1943.

 

Este último panfleto (“¡Camaradas combatientes en la Resistencia!”, “Kommilitonen!

Kommilitoninnen!”) también fue titulado “¡Estudiantes Alemanes!” (“DeutscheStudenten

!”).Fuente: Inge Scholl, The White Rose (Wesleyan University Press, 1983), p. 73

El 23 de Julio Hans Scholl, Alex Schmorell, Willi Graf y Hubert Furtwangler parten para

Rusia para las prácticas obligatorias para los estudiantes de medicina, de donde no

regresaran hasta el 6 de noviembre, es este servicio el que explica su larga inactividad

desde Julio de 1942 hasta enero de 1943.

Tras varios meses de silencio forzado por la marcha de los componentes de la Rosa

Blanca a Rusia, sus hojas reaparecen a mediados de enero de 1943 con la difusión de

su quinta hoja. Muchas cosas han cambiado en ese tiempo: Han podido comprobar

por si mismos algunos de los horrores en Polonia y Rusia, la suerte de las armas ya no

favorece a los nazis, el círculo de la Rosa Blanca se ha ampliado y han conseguido

nuevas vías de financiación lo que hará que puedan tener mayor difusión, a raíz de la

detención de miembros de la Rote Kapelle saben que no están solos en su labor de

oposición al régimen y han establecido contactos con otros grupos de resistencia,

además se plantean la creación de células de resistencia en diversas ciudades y están

convencidos de que sus escritos son eficaces.

Su quinta hoja presenta cambios importantes, ahora se conocerán como hojas del

movimiento de resistencia en Alemania y su estilo se vuelve más directo sin citas a los

clásicos ni planteamiento de cuestiones filosóficas, en realidad lo que están haciendo

es dirigirse a capas más amplias de la población. La autoría de la hoja corresponde a

Hans Scholl con una redacción final y alguna corrección efectuada por Kurt Huber,

catedrático de filosofía en la Universidad de Munich que si bien había ejercido gran

influencia sobre el grupo, no formaba parte de él hasta ese momento. Sería difundida

a finales de enero con mucha más profusión que las anteriores.

Llamamiento a todos los alemanes

La guerra se acerca a su fin seguro. Como en 1918, el gobierno alemán intenta dirigir

toda la atención al peligro creciente de los submarinos, mientras que en el Este los

ejércitos están en continua retirada y en el Oeste se espera la invasión. El armamento

americano no ha alcanzado todavía su punto máximo, pero ya hoy sobrepasa todo lo que

conoce la historia. Con matemática seguridad, Hitler lleva al pueblo alemán al abismo.

Hitler no puede ganar la guerra, sino sólo prolongarla. Su culpa, y la de sus cómplices,

han superado infinitamente toda medida. ¡El justo castigo se acerca más y más!

Pero, ¿qué hace el pueblo alemán? No ve ni oye. Cegado, sigue a sus seductores a la

perdición. ¡Victoria a cualquier precio!, han dicho. Lucharé hasta el último hombre, dice

Hitler. Pero la guerra ya está perdida.

¡Alemanes! ¿Queréis sufrir, vosotros y vuestros hijos, el mismo destino que han tendido

los judíos? ¿Queréis ser juzgados por el mismo rasero que aquellos que os han

seducido? ¿Hemos de ser el pueblo odiado y repudiado por todo el mundo para

siempre? ¡No! Por tanto, apartaos de los infrahombres nacionalsocialistas. ¡Demostrad

con hechos que pensáis de otro modo! Comienza una nueva guerra de liberación. Lo

mejor del pueblo lucha a nuestro lado. Romped el manto de la indiferencia que rodea

vuestro corazón. ¡Decidíos antes de que sea demasiado tarde! No creáis en la

propaganda nacionalsocialista, que os ha metido miedo con el bolchevismo. No creáis

que la salvación de Alemania está unida para bien o para mal con la victoria del

nacionalsocialismo. Unos criminales no pueden conseguir la victoria alemana. ¡Separaos

a tiempo de todo lo relacionado con el nacionalsocialismo! Después vendrá un tribunal

horrible, pero sobre los que se han mantenido cobardes e indecisos.

¿Qué nos enseña el desenlace de esta guerra, que nunca fue una guerra nacional?

La idea imperialista, venga de donde venga, ha de ser desterrada para siempre. Nunca

más debe llegar al poder un militarismo prusiano. Sólo en la cooperación generosa de

los pueblos europeos se pueden sentar las bases sobre las que será posible un nuevo

comienzo. Todo poder centralista, como ha intentado ejercerlo el estado prusiano en

Alemania y en Europa, ha de ser ahogado en su germen. La futura Alemania sólo puede

ser federalista. Sólo un sano orden federalista es capaz de dar nueva vida a una Europa

debilitada. Los trabajadores han de ser liberados de su estado de ínfima esclavitud por

un socialismo racional. El espejismo de la economía autárquica ha de desaparecer de

Europa. ¡Todos los pueblos, cada persona individual tiene derecho a los bienes de la

tierra!

Libertad de expresión, libertad de confesión, protección del ciudadano individual frente a

la arbitrariedad de los Estados violentos y criminales: esta es la base de la nueva

Europa.

¡Apoyad el movimiento de resistencia, repartid las hojas!

El 13 de enero de 1943, Paul Geisler, Gauletier de Baviera pronuncio un discurso en la

sala de congresos del museo alemán de Múnich para celebrar el 470º aniversario de la

fundación de la universidad, aunque era de asistencia obligatoria los componentes de

la Rosa Blanca fieles a sus ideas de boicot a cualquier actividad nazi no asistieron, la

única excepción fue Kurt Huber.

El discurso transcurría por cauces extraños, los estudiantes no daban las típicas

muestras de adhesión entusiasta en estos discursos, incluso cuando dijo:

"
La única vida nos la da exclusivamente Adofl Hitler con su doctrina clara yafirmativa de la vida" no hubo ni un solo aplauso, ni una sola aclamación, solo

frialdad y silencio.

Cuando más adelante refirió:

"El puesto natural de la mujer no es la universidad, sino la familia, al lado de su

marido", obtuvo las primeras muestras de agitación en forma de murmullos

desaprobadores. Acto seguido pronunció las palabras que derivarían en abierta

protesta:
"... A las estudiantes que no sean lo suficientemente guapas para pescar

marido, les pongo a su disposición a uno de mis ayudantes. Y os prometo que sería

muy divertido..."

La reacción fue instantánea, Giesler tuvo que abandonar el lugar escoltado por los SS

mientras los estudiantes forcejeaban con ellos y con otros estudiantes uniformados;

acto seguido abandonaron el local y se dirigieron en manifestación hacia la

universidad hasta que finalmente fueron dispersados por la policía.

Por primera vez desde que Hitler accediera al poder se había producido en Alemania

una protesta espontánea.

Para los componentes de la Rosa Blanca fue un motivo de alegría, sus hojas

empezaban a causar efecto.

La sexta y última hoja difundida por la Rosa blanca a partir del 13 de febrero, estaba

escrita íntegramente por un Kurt Huber furioso por estos acontecimientos del mes

anterior, en las primeras hojas impresas el encabezamiento era !Estudiantes

Alemanes! Al romperse la matriz el resto fueron impresas con el encabezamiento

¡Compañeras!, ¡compañeros!.

La Gestapo buscó sin éxito a los autores de las hojas desde que apareciera la primera,

cuando estas reaparecieron (la quinta hoja había sido difundida en el propio Berlín)

ahora acompañadas de pintadas contra el régimen a principios de 1943, redobló sus

esfuerzos con la ventaja de que ahora sabían que debían buscar en el entorno de la

universidad ofreciendo una recompensa al personal de la universidad que ayudase en

la investigación, finalmente el 18 de febrero de 1943 con la colaboración de un

empleado de la universidad la Gestapo conseguía arrestar a Hans y Sophia Scholl, por

una casualidad del destino ese mismo día Josef Goebbels daba en Berlín su famoso

discurso Wollt Ihr den totalen Krieg.

En el primer interrogatorio de 17 horas ambos hermanos niegan los hechos con tal

convicción que el interrogador de Sophie se siente desconcertado, sin embargo el

registro de su casa proporciona pruebas en su contra; fatalmente en los bolsillos de

Hans habían hallado el borrador de una nueva hoja y gracias a cartas halladas en la

casa de los hermanos Scholl saben que ha sido escrita por Christoph Probst, si los

hermanos Scholl siguen negando toda participación en los hechos la mayor parte de

las imputaciones caerán sobre Probst, esa hoja sellaría su suerte.

El propio Hitler decide que sea el Volksgerichtshof (tribunal popular) quien siga la

causa, por tanto su presidente Roland Freisler será el encargado del proceso; el 22 de

febrero a las 12.45 se dicta sentencia y aproximadamente a las 17.00 del mismo día

Sophie, Hans y Probst serán ejecutados, los nazis tenían una inusitada urgencia en

acabar con ellos.

El 19 de abril Freisler volvería a presidir otro proceso contra catorce miembros de la

Rosa Blanca, tres de ellos, Kurt Huber, Willi Graf y Alex Schmorell serían condenados

a muerte.

Esta es pues, la hoja escrita por Christoph Probst, la séptima, que aunque nunca fue

difundida fue la hoja fatal para la Rosa Blanca.

“¡Stalingrado!

200.000 hermanos alemanes han sido sacrificados en aras de un impostor militar. Las

condiciones humanas de la capitulación que han impuesto los rusos se han ocultado a

los soldados sacrificados. El general Paulus ha recibido, por ese asesinato en masa, el

distintivo de mariscal. Altos mandos se han salvado de la batalla de Stalingrado saliendo

en avión.

Hitler prohibió a los cercados que se retiraran hacia las tropas de la retaguardia. Ahora,

la sangre de los 200.000 soldados sacrificados clama acusando al asesino Hitler.

¡Trípoli! Se entregó sin condiciones al VIII ejército británico. ¿Qué hicieron los ingleses?

Permitieron que la vida de los ciudadanos continuara su ritmo. Incluso dejaron a la

policía y a los funcionarios en sus cargos. Sólo una cosa la hicieron a fondo: limpiaron

la mayor ciudad colonial italiana de todos los falsos cabecillas e infrahombres. Con toda

seguridad se abalanzan, fuerzas muy superiores, de todos los lados. Mucho menos que

Paulus capitulará Hitler. ¡Ojala ya no haya escapatoria para él! ¿Queréis ser engañados

como los 200.000 hombres que defendieron Stalingrado en puestos perdidos? ¿Ser

masacrados, esterilizados o que os quiten vuestros hijos? Roosevelt, el hombre más

poderoso del mundo, dijo el 26 de enero en Casablanca: nuestra lucha de aniquilamiento

no se dirige contra los pueblos, sino contra los sistemas políticos. Sólo luchamos hasta

la capitulación sin condiciones. ¿Se precisa reflexionar par tomar una decisión?

Se trata de millones de vidas humanas. ¿Ha de sufrir Alemania el mismo destino que

Trípoli?

Hoy, toda Alemania está cercada como lo estuvo Stalingrado. Todos los alemanes serán

sacrificados al mensajero del odio y de la voluntad de destrucción. A él, que ha torturado

a los judíos hasta la muerte, que ha aniquilado a media Polonia, que quiso destruir

Rusia, a quien os robó la libertad, la paz, la felicidad de las familias y la alegría y os dio

en contra la inflación. ¡No puede ser! Hitler y su régimen deben caer para que Alemania

siga viviendo. Decidid: Stalingrado y el hundimiento, o Trípoli y un futuro esperanzador.

Y cuando os hayáis decidido, actuad.”

Su legado

Hitler que se había tomado muy en serio la amenaza que suponía la Rosa Blanca

acabó con ella con la mayor celeridad posible, pero si pensaba que con ello había

conseguido borrar su mensaje, se equivocó por completo. Sus hojas tendrían ahora

mucha más repercusión de lo que la Rosa Blanca hubiese imaginado jamás, y la

muerte de sus miembros se convirtió en un motivo de esperanza.

El general Helmuth von Moltke haría llegar la sexta hoja a Inglaterra, una vez allí sería

reproducida en gran número y lanzada sobre las ciudades alemanas por medio de la

aviación. Thomas Mann, nobel de literatura alemán exiliado por aquel entonces, no

pudo contener las lágrimas al leer las hojas, eran el testimonio de que los nazis no

habían conseguido doblegar la voluntad de todos los alemanes.

El 18 de abril de 1943, el New York Times, se hace eco de la revuelta estudiantil en

Múnich e incluye una copia de la sexta hoja redactada por Kurt Huber; el 2 de Agosto

nuevamente el New York Times dedica un artículo a los jóvenes mártires alemanes.

Posteriormente en la misma ciudad se organiza un acto de homenaje a los seis

miembros ejecutados por los nazis en el que esta presente la esposa del presidente

Roosevelt.

Willi Graf, Kurt Huber y Cristoph probst* forman parte de la martirología de la iglesia

católica alemana, mientras que varias películas, cientos de libros y miles de artículos,

que cada año añaden nuevos títulos, mantienen vivo el recuerdo de la Rosa Blanca.

En Alemania hoy, es difícil encontrar una ciudad que no tenga alguna calle, plaza o

colegio en recuerdo de los hermanos Scholl. En la propia universidad de Múnich una

plaza recuerda a los hermanos Scholl, enfrente se halla la dedicada a Hubert.

En el prólogo de su libro sobre la Rosa Blanca, Inge Scholl intentó resumir el

significado del grupo con las siguientes palabras:

Pero, ¿se les puede llamar héroes? No hicieron nada sobrehumano. Defendieron algo

sencillo, el derecho la libertad de la persona individual[…]. Y quizá precisamente ahí

radica su grandeza: que supieron dar la cara por algo tan sencillo y poner en juego sus

vidas por ello, que poseyeron la energía de defender el derecho más sencillo, con la

última entrega.

*Cristoph probst había pedido su bautismo en la fe católica el mismo día de su muerte,

en la misma ceremonia recibió su bautismo, la comunión y la extrema unción. El

sacerdote que le administró los sacramentos afirmó que también los hermanos Scholl

habían solicitado la presencia de un sacerdote católico, pero al ser protestantes se les

denegó, siendo atendidos por un pastor evangélico.



 

 

 

 
 
 
New layer...
New layer...
New layer...
 

Video Círculos de Silencio

 

Plataforma Adesalambrar

JavaScript is disabled!
To display this content, you need a JavaScript capable browser.

La Indignación en la Encrucijada

Alegato contra la impotencia después de la batalla

Pulse aqui para descargar el libro

Video Martin Luther King

 

"Tengo un Sueño"

Vídeo Martin Luther King. I have a dream

LIBRO RECOMENDADO

VISITAS

Visitas totales : 10856