Tema 9. El sacrificio personal y colectivo PDF Imprimir Correo

 

EL SACRIFICIO PERSONAL Y COLECTIVO PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD

 

La noviolencia no es la fuerza de los fuertes sino la fuerza de la debilidad. La humanidad ha demostrado y sigue demostrando que la dignidad de toda persona es sagrada. Esa evidencia podemos constatarla gracias a la entrega y el sacrificio de los empobrecidos y humillados del mundo que siguen aportando lo más importante para que pueda existir un mundo más justo: Su entrega y amor.

Hemos seleccionado 4 historias recientes que nos dan claves impagables para entender la importancia del sacrificio.

 

1:MARCHA DE LAS TRES MIL MUJERES DE COLOMBIA


FUENTE: El País, 14 de diciembre de 2003
Por Pilar Lozano

Tres mil mujeres de toda Colombia recorrieron distancias de hasta 1.200 kilómetros hasta llegar al Putumayo, al sur del país, en una gigantesca manifestación femenina contra la guerra. Es una movilización que se repite desde hace seis años con un mismo mensaje: "ni un hijo , ni un peso , ni un día más para la guerra".
Los últimos martes de mes

Marta, una mujer de 50 años y madre de seis hijos, baja de su casa colgada de las lomas que rodean Medellín a cumplir una cita en el parque Berrío, en el centro de la ciudad, con mujeres como ella que ese día visten de luto.

Marta forma parte de Mujeres de Negro, un movimiento internacional que nación en Israel y encontró campo abonado en Colombia. Son mujeres que han perdido hijos, maridos, familiares en la guerra. "Las mujeres no parimos hijos para la guerra, sino para la paz", es su consigna.

"De una u otra manera nos respaldamos porque el dolor nos ha golpeado duro en Medellín", afirma esta líder comunitaria. Esta ciudad, la segunda del país, ha vivido los últimos veinte años una cadena de guerras, enlazadas una tras otra, desde que anidó allí el narcotráfico. La última, la de los paramilitares, se anunció cuando apareció en un sitio público la cabeza de una de sus primeras víctimas. Querían aterrorizar y mostrar que su guerra contra la guerrilla —FARL y ELN— instalada en los barrios pupulares, como un ejército invarsor, iba en serio.

"En la comunidad organizamos plantones cada vez que matan un muchacho", cuenta Marta, y habla del dolor de verlos caer "cosidos a bala" y de los afanes de las madres porque muchas veces les han prohibido realizar el velatorio en las casas.

Los abusos de los armados contra las mujeres han sido de todo tipo: desde prohibirles el uso de faldas altas y blusas cortas hasta la violación y la persecución a las líderes. "Aquí sufirmos calladamente esperando a ver cuándo el Gobierno recompensa a las madres que han visto caer a sus esposos e hijos; esto ha sido muy injusto", opina Marta ahora que en su ciudad empezó la desmovilización de los paramilitares. "Los hombres hacen la guerra; nosotras, a pesar de que no perdonamos ni olvidamos, pensamos que con la concertación y el diálogo es posible que acabemos con tanta sangre".


"Las mujeres paz haremos", fumigaciones = miseria", se leía en las pancartas que adornaban la carabana de 96 autobuses que viajaron a este departamento —recostado a la frontera con Ecuador—, uno de los que han sufrido con mayor rigor los efectos del llamado Plan Colombia —financiado por Estados Unidos—, que busca acabar con los cultivos de coca a punta de fumigaciones.

"¿Cómo está afectando a las muejres en el conflicto que vive el país?", fue la reflexión que llevó a cuatro líderes feministas a crear la Ruta Pacífica de las Mujeres, movimiento que agrupa hoy a 315 organizaciones, entre ellas las Mujeres de Negro. "Queríamos conocer la cotidianidad de las mujeres en medio de la guerra, solidarizarnos con ellas y convertirnos en actoras de paz y sujetos políticos formulando propuestas", contó a este periódico María Eugenia Sánchez, una de las promotoras. "Nos dimos cuenta de que nadie incluía en su agenda este tama".

A finales de noviembre, para coincidir con el Día Mundial de la No Violencia Contra las Mujeres, la Ruta Pacífica programa grandes movilizaciones a los sitios más golpeados por el conflicto. "Vamos donde nadie se atreve a ir", dice María Eugenia. La idea, además es recuperar el territorio para la civilidad, "nos pertenece", afirma rotunda esta líder feminista.



Este año escogieron Putumayo para denunciar los efectos de la política antinarcóticos y las fumigaciones. "No a las fumigaciones; sí a la erradicación no violenta de la coca", es su posición. Este departamento llegó a tener más de 100 hectáreas de coca. Hoy, luego de la agresiva lluvia de glifosato, han muerto hasta los cultivos alternativos. Son muchas además las dudas en cuanto a sus efectos sobre humanos y animales.

Antes del viaje, marchadoras enviaron mensajes a la guerrilla y a los paramilitares. Los llamaron a convertir en corredores humanitarios los trayectos que pogramaron recorrer. No las detuvieron ni los atentados de las FARC, que días previos a la movilización volaron en la zona 40 pozos de petróleo.

Con ollas y avionetas de cartón esparcieron semillas "para que el alimento nunca falte" en Putumayo. En Mocoa —la capital de partamental— se unió a la manifestación Aleida, una mujer que sufre prisión por servir de camello de cocaína. La dejaron salir con otras seis presidiarias, acompañada de sus guardianas, para participar en el acto de denuncia ya hablar de su drama: "Pedimos a toda la sociedad que reconozca en nosotras a las víctimas del flagelo del narcotráfico y no nos vean como eslabones en la cadena del delito".

El último día y a última hora debieron incluir en el progrma un minuto de silencio. Un homenaje a Luz Marina Garzón, asesinada a las seis de la mañana en la puerta de su casa frente a su pequeña hija, justo el 26 de noviembre, Día Mundial de la No Violencia Contra la Mujer. Luz Marina era presidenta del Comité de Derechos Humanos de Villa Garzón, población del norte de Putumayo.

En estos seis años, la ruta ha visitado también Barrancabermeja, puerto petrolero a orillas del río Magdalena y epicentro de la conflictiva zona del Magdalena Medio. A esta ciudad, de larga historia de luchas sindicales y cívicas, llegaron los paramilitares a comienzos del año 2000 y, como lo hacen siempre, con cuota de sangre y desplazamiento, impusieron su ley y sacaron a la guerrilla. La marcha de 5.000 mujeres se dio cuando la ciudad ya estaba bajo control de estos ejércitos de extrema derecha. Llevaron una voz de aliento a la Organización Femenina Popular (OFP), que desde hace 30 años trabaja por la defensa de los derechos humanos y es símbolo de la resistencia contra la visión "para". En octubre pasado, una de sus líderes, Esperanza Amarís, vendedora de lotería de 40 años y madre de dos hijos, fue asesinada. Tres hombres fuertemente armados la obligaron a subierse a un taxi; su cadáver apareció cinco cuadras más adelante. Se sabe que los "paras" la tenían amenazada.



 

 

 

2. TESTIMONIO DE UNA RELIGIOSA VIOLADA



Sor Lucy Vertrusc

Soy Lucy, una de las jóvenes religiosas que ha sido violada por los soldados serbios. Le escribo, Madre, después de lo que nos ha sucedido a mis hermanas Tatiana, Sandria y a mí.

Permítame no entrar en detalles del hecho. Hay en la vida experiencias tan atroces que no pueden contarse a nadie más que a Dios, a cuyo servicio, hace apenas un año me consagré.

Mi drama no es tanto la humillación que padecí como mujer, ni la ofensa incurable hecha a mi vocación de consagrada, sino la dificultad de incorporar a mi fe un evento que ciertamente forma parte de la misteriosa voluntad de Aquel a quien siempre consideré mi Esposo divino.

Hacía pocos días que había leído «Diálogos de Carmelitas», y espontáneamente pedí al Señor la gracia de poder también yo morir mártir. Dios me tomó la palabra, pero ¡de qué manera! Ahora me encuentro en una angustiosa oscuridad interior. El ha destruído el proyecto de mi vida, que consideraba definitivo y exaltante para mí y me ha introducido de improviso en un nuevo designio suyo que, en este momento, me siento incapaz de descubrir.

Cuando adolescente escribí en mi Diario: Nada es mío, yo no soy de nadie, nadie me pertenece. Alguien, en cambio, me apresó una noche, que jamás quisiera recordar, me arrancó de mí misma, queriendo hacerme suya...

Era ya de día cuando desperté y mi primer pensamiento fue el de la agonía de Cristo en el Huerto. Dentro de mí se desencadenó una lucha terrible. Me preguntaba por qué Dios permitió que yo fuese desgarrada, destruída precisamente en lo que era la razón de mi vida; pero, también me preguntaba a qué nueva vocación El quería llamarme.

Me levanté con esfuerzo y mientras ayudada por sor Josefina me enderezaba, me llegó el sonido de la campaña del convento de las Agustinas, cercano al nuestro, que llamaba a la oración de las nueve de la mañana.

Hice la señal de la cruz y recité mentalmente el himno litúrgico. En esta hora sobre el Gólgota, / Cristo, verdadero Cordero Pascual, / paga el rescate de nuestra salvación.

¿Qué es, Madre, mi sufrimiento y la ofensa recibida, comparados con el sufrimiento y la ofensa del Aquél por quien había jurado mil veces dar la vida? Dije despacio, muy despacio: que se cumpla tu voluntad, sobre todo ahora que no tengo dónde aferrarme y que mi única certeza es saber que Tú, Señor, está conmigo.

Madre, le escribo no para buscar consuelo, sino para que me ayude a dar gracias a Dios por haberme asociado a millares de compatriotas ofendidas en su honor y obligadas a una maternidad indeseada. Mi humillación se añade a la de ellas, y porque no tengo otra cosa que ofrecer en expiación por los pecados cometidos por los anónimos violadores y para reconciliación de las dos etnias enemigas, acepto la deshonra sufrida y la entrega a la misericordia de Dios.

No se sorprenda, Madre, si le pido que comparta conmigo un «gracias» que podría parecer absurdo. En estos meses he llorado un mar de lágrimas por mis dos hermanos asesinados por los mismos agresores que van aterrorizando nuestras ciudades, y pensaba que no podría sufrir más, ¡tan lejos estaba yo de imaginar lo que habría de suceder!

A diario llamaban a la puerta de nuestro convento centenares de criaturas hambrientas, tiritando de frío, con la desesperación en los ojos. Hace unas semanas un muchacho de dieciocho años me dijo: «Dichosas ustedes que han elegido un lugar donde la maldad no puede entrar.» El chico tenía en la mano el rosario de las alabanzas del Profeta. Y añadió en voz baja: ustedes no sabrán nunca lo que es la deshonra.

Pensé largamente sobre ello y me convencí de que había una parte secreta del dolor de mi gente que se me escapaba y casi me avergoncé de haber sido excluída. Ahora soy una de ellas, una de las tantas mujeres anónimas de mi pueblo, con el cuerpo devastado y el alma saqueada. El Señor me admitió a su misterio de vergüenza. Es más, a mí, religiosa, me concedió el privilegio de conocer hasta el fondo la fuerza diabólica del mal.

Sé que de hoy en adelante, las palabras de ánimo y de consuelo que podré arrancar de mi pobre corazón, ciertamente serán creíbles, porque mi historia es su historia, y mi resignación, sostenida por la fe, podrá servir, si no de ejemplo, por lo menos de referencia de sus reacciones morales y afectivas.

Basta un signo, una vocecita, una señal fraterna para poner en movimiento la esperanza de tantas criaturas desconocidas.

Dios me ha elegido -que El me perdone esta presunción- para guiar a las más humilladas de mi pueblo hacia un alba de redención y de libertad. Ya no podrán dudar de la sinceridad de mis palabras, porque vengo, como ellas, de la frontera del envilecimiento y la profanación.

Recuerdo que cuando frecuentaba en Roma la Universidad para la Licenciatura en Letras, una anciana eslava, profesora de literatura, me recitaba estos versos del poeta Alexej Mislovic: Tú no debes morir / porque has elegido estar / de parte del día.

La noche, en que por horas y horas fui destrozada por los serbios, me repetía estos versos, que los sentía como un bálsamo para el alma, enloquecida ya casi por la desesperación.

Ahora todo pasó y al volver hacia atrás tengo la impresión de haber sufrido una terrible pesadilla.

Todo ha pasado, Madre, pero, todo empieza. En su llamada telefónica, después de sus palabras de aliento, que le agradeceré toda la vida, usted me hizo una pregunta concreta: ¿Qué harás con la vida que te han impuesto en tu seno? Sentí que su voz temblaba al hacerme esa pregunta, pregunta a la que no creí oportuno responder de inmediato; no porque no hubiese reflexionado sobre el camino a seguir, sino para no turbar sus eventuales proyectos respecto de mí. Yo ya decidí. Seré madre. El niño será mío y de nadie más. Sé que podría confiarlo a otras personas, pero él -aunque yo no lo quería ni lo esperaba- tiene el derecho a mi amor de madre. No se puede arrancar una planta con sus raíces. El grano de trigo caído en el surco tiene necesidad de crecer allí, donde el misterioso pero inicuo sembrador lo echó para crecer.

Realizaré mi vocación religiosa de otra manera. Nada pediré a mi congregación que me ha dado ya todo. Estoy agradecida por la fraterna solidaridad de las hermanas, que en este tiempo me han llenado de delicadezas y atenciones, y particularmente por no haberme importunado con preguntas indiscretas.

Me iré con mi hijo. No sé a dónde; pero Dios, que rompió de improviso mi mayor alegría, me indicará el camino a recorrer para hacer su voluntad. Volveré pobre, retornaré al viejo delantal y a los zuecos que usan las mujeres los días de trabajo y me iré con mi madre a recoger en nuestros bosques la resina de la corteza de los árboles... Alguien tiene que empezar a romper la cadena de odio que destruye desde siempre nuestros países. Por eso, al hijo que vendrá le enseñaré sólo el amor. Éste, mi hijo, nacido de la violencia, testimoniará junto a mí que la única grandeza que honra al ser humano es la del perdón.

Sor Lucy Vertrusc

 

 

3. CAMPESINOS DE SUMILAO EN LUCHA NOVIOLENTA



Los campesinos de Sumilao (Filipinas) ganan la batalla contra la mayor multinacional alimentaria del Sudeste Asiático

El 31 de marzo pasado, los campesinos del pueblo de Sumilao en la isla de Mindanao, Filipinas, celebraron el final de un largo periplo. Después de 13 años de lucha, ganaron la batalla jurídica que oponía su cooperativa de campesinos Mapalad [1] a la multinacional San Miguel Corporation, la mayor sociedad alimentaria de todo el sudeste asiático. Esta ultima planeaba instaurar un criadero intensivo de 50 000 cerdos en 144 hectáreas que habían sido sin embargo atribuidas por la reforma agraria a los campesinos en 1995. Las palabras de uno de los campesinos son elocuentes: “¿Es justo que conviertan ilegalmente nuestras tierras? ¿Es acaso normal dejar de lado la justicia social a cambio de promesas de prosperidad económica y de beneficios financieros? Si este es el caso, ¿cuál es entonces el precio de la justicia para pobres, vulnerables y marginalizados como nosotros?” Desde maniobras políticas hasta manipulaciones de la ley, pasando por la destrucción de plantaciones y las conversiones al tabaco, todo fue puesto en marcha para impedir a los campesinos recuperar sus tierras. Frente a la violencia y a la injusticia, los campesinos multiplicaron las iniciativas de protesta pacifica, llegando incluso hasta hacer una huelga de hambre durante 28 días en 1997. Pero los años pasaron sin que sus tierras ancestrales les hayan sido restituidas, entonces en 2007, decidieron hacer una marcha hasta el Palacio presidencial en Manila.

La marcha por la tierra y la justicia


El 9 de Octubre 2007, los campesinos de Sumilao marcharon para expresar su descontento frente a la incapacidad de los últimos gobiernos de poner en marcha una verdadera reforma agraria. La marcha reunió, a lo largo de 1
700 kilómetros recorridos, individuos de todas las partes: defensores del derecho a la tierra, representantes de organizaciones de la sociedad civil, representantes de la iglesia y de la comunidad internacional. En total, 3000 recorrieron las rutas durante 60 días al lado de los campesinos. Durante el trayecto, fueron ampliamente apoyados por las poblaciones locales quienes les ofrecían comida, agua y consuelo; y por la iglesia católica quien les ayudo a encontrar refugio cada noche, contando con el apoyo decidido de los Obispos. Finalmente bajo la presión creciente de la sociedad civil, la multinacional firmó un pacto en el cual cedía oficialmente las 144 hectáreas a los campesinos.

Que futuro para la reforma agraria?

Iniciado en 1998, el programa de reforma agraria (CARP) pretendía atribuir 10 millones de hectáreas a las familias campesinas en un periodo de 10 años. 20 años mas tarde, a penas 3 millones habían sido redistribuidas y se estima que aún quedan 10 millones de campesinos sin tierra. Según la confederación nacional de organizaciones campesinas Pakisama [2] , la lucha de los campesinos de Sumilao refleja claramente el fracaso del CARP y el estado de corrupción del gobierno: “los campesinos obtienen títulos de propiedad bajo el CARP, pero por causa de intereses del medio empresarial y de las elites políticas, son continuamente victimas de acosos físicos y legales. El gobierno, supuestamente escogido por el pueblo para aplicar la Ley y promover la justicia social, decide ser un mediador sesgado a favor de las empresas privadas extranjeras, quienes multiplican los complejos hoteleros de lujo y los terrenos de golf.” Frente a la crisis alimentaria actual y la continua resistencia de las multinacionales contra la reforma agraria, Pakisama y la Asociación de campesinos de Asia (AFA [3] , hacen un llamado a todas las organizaciones campesinas a organizarse para presionar al gobierno a que prolongue el CARP que debería terminar este año. AFA señala que la lucha de los campesinos de Sumilao confirma la magnitud de la movilización y del apoyo que un grupo de campesinos puede suscitar cuando se esta confrontado incluso contra fuerzas opuestas.

Una victoria con mucho sacrificio

En el año 2009 fue aprobada la ley de reforma agraria y la asociación de agricultores afirmó: "Hemos dedicado esta victoria a
Ka Rene Peñas, cuya vida y lucha siempre nos inspirará"..Se refería al responsable comunitario de Sumilao, Bukidnon, asesinado el 6 de junio. Peñas fue uno de los participantes de la marcha de 1.770 kilómetros "walk for land, walk for justice" de los agricultores de Sumilao en octubre de 2007 que pretendía pinchar al gobierno para que les concediera las tierras que sus familias habían trabajado durante décadas.

En el momento de su muerte era concejal del barangay (kagawad) de San Vicente y vicepresidente nacional del Pakisama or Pambansang Kilusan ng mga Samahang Magsasaka (Movimiento Nacional de Organizaciones Campesinas). En la denuncia que el movimiento hizo tras su asesinato declararon
Le dispararon tres balas con una escopeta, que le atravesó el pecho y la espalda. ¿Quién podría haber causado la muerte de un hombre cuya vida estuvo dedicada a servir a los campesinos sin tierra?

"Esperamos que su caso no sufra la suerte de dos de nuestros colegas. El 22 de noviembre de 2009, dos hombres encapuchados acribillaron a nuestro ex-Vice-Presidente de Mindanao Vic Paglinawan en la ciudad de Davao. El 9 de marzo de 2009, Chico Billames, Secretario General de SAMATIKU, un miembro de la federación-agricultor en Cotabato del Sur también fue abatido a tiros por un asesino con capucha. Hasta ahora, los sospechosos no han sido identificados y capturados en ambos crímenes.
Hacemos un llamamiento a los agricultores filipinos. Continuemos la lucha por la reforma agraria y el buen gobierno y la política hasta que cada agricultor sea propietario de los terrenos.”

[1] Mapalad : Mapadayonong Panaghiusa sa mga Lumad Alang sa Damlag (Cooperativa polivalente de campesinos sin tierra de Sumilao) www.sumilaomarch.multiply.com.

[2] Pakisama : Pambansang Kilusan ng mga Samahang Magsasaka http://www.pakisama.org Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla contacto : Mr. Crispino Aguelo.

[3] AFA : Asian Farmers Association http://asianfarmers.org Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla contacto : Jun Virola.

 

 

4. EL DOCTOR BISCET Y SU DEFENSA DE LA VIDA


Cuando pienso en la libertad pienso en ti esposo mío que cumples la honrosa misión de permanecer preso en una cárcel de máxima seguridad porque un día dijiste que la pena de muerte y el aborto son crímenes contra la humanidad, porque no soportaste la violencia inmerecida contra los seres humanos y decidiste predicar y practicar con tu ejemplo la no violencia.’ Carta de Elsa Morejón a su esposo, Oscar Elías Biscet encarcelado en Cuba


Oscar Elías Biscet es un médico cubano actualmente encarcelado[ ]por el gobierno de ese país en calidad de prisionero político. Nació en una familia humilde en La Habana, Cuba, el 20 de julio de 1961. En 1985 se graduó en medicina, en la especialidad de medicina interna. En el año 1986 protagonizó su primera protesta a causa de largas horas sin paga que los médicos cubanos debían ofrecer; en consecuencia fue suspendido profesionalmente del Hospital Nacional por el período de un año. Al año siguiente comenzó la práctica y enseñanza de la medicina en el Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia, en La Habana.
A finales de la década de 1980, da comienzo a sus actividades cívicas manifestándose en contra de los abusos cometidos por el gobierno de su país. En 1994 se le abre un expediente por “peligrosidad". En 1997, crea la Fundación Lawton por los Derechos Humanos con la finalidad de promover pacíficamente la defensa de los derechos humanos, tomando como base el Derecho a la Vida, y que desarrolla su actividad a través de la desobediencia civil no violenta. Durante los más de 10 años que ejerció como médico en los hospitales cubanos, Biscet empezó a preocuparse cada vez más por las prácticas abortivas del gobierno. En 1998, cuando trabajaba en un hospital en La Habana, realizó un estudió sobre la utilización de un fármaco llamado Rivanol, que provocaba el aborto en casos de embarazo avanzado. La droga se utilizaba con frecuencia, especialmente en niñas de apenas 12 años, que, forzadas a dejar sus casas y padres para ir a trabajar a zonas rurales, a menudo se "metían en problemas".

El estudio concluyó que el Rivanol se usaba muchas veces en partos de fetos que nacían vivos. Biscet escribía horrorizado lo que sucedía: "se cortaba el cordón umbilical y que se dejaban a las criaturas sangrar hasta la muerte o se envolvían en papel para asfixiarlos". Y que esto era una práctica común en muchos hospitales de la isla. El trabajo denunciaba también que esta práctica se realizaba sin previa información a la paciente de esta posibilidad. Este estudio fue traducido al inglés y enviado a la Convención Sobre los Derechos del Niño, en Ginebra, Suiza.
La respuesta de las autoridades no se hizo esperar. En febrero de 1998, el Dr. Biscet fue oficialmente expulsado del Sistema Nacional de Salud y desde entonces no se le ha permitido practicar su profesión de médico en su país. Su esposa Elsa Morejón, enfermera de profesión, se encuentra también desempleada debido a las actividades pro derechos humanos de su esposo y ha tenido que depender de la caridad de sus amistades para subsistir.

Biscet, declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional desde 1999, es un cristiano devoto, seguidor del las filosofías de Gandhi y Martin Luther King. Ha sido maltratado física y psicológicamente, sufriendo palizas, amenazas, humillaciones, chantajes, intimidaciones, interrogatorios y encarcelamientos en celdas junto a individuos desquiciados mentales y criminales comunes.

Después de haber cumplido sus 3 años en prisión, a fines del 2002, el Dr. Biscet fue puesto en libertad y se le permitió regresar a su casa. Pero, apenas un mes después, cuando se preparaba para reunirse con una delegación de activistas de derechos humanos de Matanzas, la policía secreta lo detuvo junto a muchos de los delegados. Después de varios meses en prisión, ya en 2003, el Dr. Biscet fue nuevamente acusado de actividades peligrosas para la seguridad del Estado. (Ley 88 llamada La Ley Mordaza). En esta ocasión fue sentenciado a 25 años de prisión. En varias ocasiones, la Seguridad de Estado ha intentado someter al Dr. Biscet a exámenes psiquiátricos en Mazorra (el hospital psiquiátrico de La Habana) y lo ha presionado para que salga de Cuba, a lo que el Dr. Biscet a respondido con que él nunca abandonará su país.

Numerosas organizaciones internacionales de derechos humanos le consideran un preso de conciencia, detenido únicamente por el ejercicio pacífico de sus libertades fundamentales y solicitan su inmediata e incondicional liberación. Fue nominado candidato al premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009.

La vida de Oscar Elías es todo un testimonio de Amor y de Solidaridad defendiendo la vida hasta sus últimas consecuencias. Todo un ejemplo de sacrificio y entrega por amor.

Testimonio del doctor Biscet desde la celda 123

Mi querida esposa Elsita: Hoy en víspera de mi cumpleaños cuarenta y ocho, te escribo estas esquelas, si en mis Testimonios, (…) encuentras en ellos algún beneficio para la humanidad, publícalos.(…)

Cuando me preguntas que como estoy y te digo que Resistiendo es porque el medio donde me encuentro es un medio demasiado agresivo para un hombre civilizado que está en la cárcel por defender estas magníficas ideas de amor: la promoción de los Derechos Humanos y la defensa de la vida.

Por eso doy gracias a Dios todos los días al levantarme porque en esta oscura soledad se que él está conmigo. Continuo la lectura de los Salmos, las oraciones y ayuno todas las semanas veinte cuatro horas todos los viernes desde que estoy en prisión, más se hace necesario que los cubanos dentro y fuera de Cuba se unan en comunión con el Dios bíblico en sus atributos divinos, el principal atributo otorgado por él a los humanos es la libertad porque estamos hechos a su imagen y semejanza, el rechaza las ideas injustas.

Te exhorto que ese día 20 de julio día de mi cumpleaños comiences la recogida de firmas en Cuba y en la Comunidad Internacional para lograr que el Gobierno de Cuba ratifique y ponga en práctica los Pactos Internacionales de Derechos Humanos en nuestro país, sin Derechos Humanos no alcanzaremos la dignidad y la libertad de los cubanos, la vida se Vive con dignidad y cuando falta esta cualidad debemos buscarla. (…)

A pesar de que fui criado ateo con una fuerte influencia de la escuela pública, todas son así en Cuba. Cuando comencé en la escuela de medicina pude ver y estudiar las células y sus estructuras, al principio el estudio de sus membranas quedé maravillado y empecé a comprender la vida; ante la plenitud de esta magnífica obra microscópica solo pensé ¡hay un Dios! Dos años mas tarde tuve por primera vez una Biblia en mis manos, no la entendía, mas me gustaba leerla.(…) les envío un fuerte abrazo a todos los que siguen iluminados en busca de la verdad.
Aunque nunca celebre el día de mi cumpleaños (…) Hoy siento que el mejor regalo de cumpleaños en el lugar que me encuentro son las bendiciones de Dios al traer solidaridad a los oprimidos. Fiax la Luz Deo.


Tu esposo que te ama. Dr. Oscar Elías Biscet. 15 de Julio del 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

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